Yo he de ir más a nadar, me encanta.

El domingo me desperté pegado a Rosa y le dije de bajar a la playa. Fuimos. No eran todavía las ocho de la mañana. Nos desnudamos. Y nos metimos en el agua limpia, clara, fresca, recién estrenada. Y nadamos. Y fue lindo. Espeso de mucho alcohol, de sueño confuso, de algunos contactos tímidos, fue como estrenar el día y el mar. Maybe something more. Le dije que me gustaba mucho; ella me contestó que le gustó que la abrazara.

Mágico.

Luego nos tendimos al sol.

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