Francia de nuevo

Me despedí de Francia, el año pasado, a lo grande, en Versailles, paseando por los jardines del Palacio Real.

Un año después, vuelvo a Francia. Y me vuelven a llevar al Sébillon, delicioso restaurante en Porte Maillot, frontera de Neuilly con París, donde el gigot d’agneau impera en el menú y cuya melosidad es antológica.

Una copia de champagne para abrir el apetito, frases que se enredan comentando el partidazo de la final de Champions, un plato de salmón fresco y otro de gigot. Le tout arrosé d’un bon vin frais de la Loire. Postre de chocolate. Cafés y charla amena (aunque breve). Un taxi luego hacia Roissy-Charles de Gaulle.
Por estas razones de buen gusto y amena charla, belleza patrimonial y gastronomía, gestionar Francia es un placer. Pero hay muchas otras razones, desgraciadamente, que trastuecan el placer en disgusto. 64.057.792, exactamente, que es el número de franceses (según informa el fact-book de la CIA).
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s