CDG – AÉROGARE Nº1

Ciertas construcciones abruman. Llevaba yo dos horas ordenando papeles, leyendo y tomando notas cuando se me ocurrió alzar la vista buscando al pájaro que piaba a ratos, cuando los zumbidos de los aviones, que veía desplazarse pesadamente por las pistas aledañas del aeropuerto, dejaban de rugir. Y sonaba el piar claro de no sé bien qué pajaro. No llegué a verlo. Mi mirada quedó extraviada en las alturas de cemento. Tomé esta fotografía. Y me acuerdo hoy del pájaro cuyo silbo me cautivó, como cautiva la mirada de una mujer tímida, como embelesa el silencio de un pico inaccesible cuando uno lo mira desde el llano, antes de emprender la marcha cuesta arriba.
Vi pasar al colosal A380 de Singapore Airlines. Me quedé pasmado viendo su envergadura, su mole maciza, su double-decked altura, su poderoso rugir de turbinas al ralentí. Pero me acuerdo del silbo del pájaro que, en la monstruosa grisura del cemento armado, no pude descubrir.
Ahora miro la foto y pienso en Kandinsky. Y recuerdo al avecilla. “Déle Dios mal galardón” resuena un verso.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s