Sí, existen

Sí, existen los amores a primera vista, fulminantes, straight to the heart, amores que tumban, que alelan, que asombran.

También existen los amores a primeras letras, más ladinos, más maduros –pero no siempre–, algo reptilianos, telúricos y asombrosos también. Se arrastran, culebrean, se encuentran y fecundan sin apenas tocarse, misteriosamente fértiles, con fiereza animal, pero también con una ternura que no tiene palabras (suavidad de plumas al viento empapadas en deseos de vidrio) aunque es con la palabra escrita con que se acarician y se quieren.

Y se acaban queriendo mucho.

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