Fuga

Entro en el túnel después de una breve parada olorosa de resinas que me abrazan en La Pobla de Segur. El túnel de Vielha es de más de cinco kilómetros, es nuevo, da miedo. Luces de colores a ambos lados, circulitos marcando el límite de velocidad, y otros recordando la distancia de seguridad entre vehículos. Puertas verdes a ambos lados señalando posibles escapatorias, ninguna válida. Y un angustioso punto de fuga que junta las perspectivas al final del túnel que baja y se hunde y me lleva a la Valh. Necesitaba cambiar de aires, necesitaba salir al mundo y ver las cumbres peladas de este valle francés que vino a parar a este lado de la raya. Necesitaba lo que he hecho hoy: perderme en las espesuras de los abetales, recorrer hayedos y beber de aguas saltarinas. Liar un pitillo de sonrisas y echarme al monte.
El martes pasado, al llegar a casa, dándome cuenta de lo que me acababan de comunicar en la OTG, me abrumó la consciencia del desastre, el peso del desespero. No tengo derecho a prestación por desempleo.Y eché a volar. Una voz de cristal me ofreció su ayuda. La tomé. A cada paso la agradezco, y hacia la Artiga de Lin hemos subido, dando muchos pasos.
Y ando también en las mesas prestadas de este rincón apartado del país escribiendo la solución a mis problemas, y así estoy,  abriéndome (horadándome) el túnel que me ha de sacar a superficie.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s