Woodland pattern

Entro en la espesura cuando la tarde se cae a trozos, y evito los pedazos de cielo que, como un espejo roto, siembran los senderos y rielan por las escorrentías. Las botas se cargan de barro, los bajos de los pantalones se mojan, y también pesan. Algunos goterones que se descuelgan a destiempo de la fronda pautan el tiempo, y dibujan soles grises en mi chaquetón de monte.
Me interno en el bosque mediterráneo que me rodea y traveseo fuera de los caminos, ayudándome de los troncos y de las matas que ofrecen asidero a mi empeño cuesta arriba. Tomo resuello acuclillado contra una encina, apoyando la espalda contra el tronco, mirando en rededor el desorden de troncos, de ramas bajas, matas y brotes, hojarasca y pinaza, todo brillante, empapado de lluvia. Y habiendo recuperado el aliento, me recreo en el laberinto de los olores, de los muchos matices que me llegan, humus, resina, brisas verdinosas, silencios preñados de presencias, una oruga en el filo del día, que se va apagando, que alarga sombras y las confunde, que tiñe de crepúsculo el rápido salto de un gorrión de una copa a otra, el silbo de un tordo, una bicha se mueve sobre el tapiz de hojas muertas, oigo sus pasos, pero no logro ubicarla. Cuando sea más tarde segramente oiré hocicar a los jabalís, pero no aún; los jabalís son bestias de noche densa, especialmente los alunados.
Me levanto, me reincoporo, echo un trago de la cantimplora. Se hace de noche, subo el cuello del chaquetón, me encasqueto un gorro de lana. Las mejillas las llevo blancas, o tal vez rosadas por el frío. Los pies fríos. Miro al cielo, encapotado y sin luz de luna. Pronto sólo podré guiarme por la geografía, navegaré sin referencias. Me perderé en lo oscuro y si corono la cima, veré a mis pies los pueblos del Vallés, la serpiente de la autopista.
Y sigo a oscuras abriéndome camino, woodland stalker, sin que nadie pueda verme, camuflado en la oscuridad con mi disfraz, sin otro rumbo que la cumbre y la noche. Hace frío. Estoy solo.
Pero compensa el olor del bosque en plena noche, su silencio, el camino que ha de abrirse, que abro a cada paso.
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