Excursión a Montgarri

Echarse al monte, seguir el valle de un río que recién surge de la tierra, que recoge arroyos y se crece en cada peña, en cada barranco. Entre hayedos y abetales, discurriendo entre prados sin cercar, entre montes cuyas cimas se extravían en los jirones de nube que se descuelgan a media mañana. 2ºC de temperatura.

No hay puertas en el campo. A veces paredones a medio caer, en poblados deshabitados desde hace decenios. Una iglesia subsiste, irguiendo su picudo campanario techado con pizarra contra el azul ventoso del mediodía. Manchas de nieve en las umbrías, que al ser pisada cruje como papel de plata. Espejitos en los charcos. Rosas de hielo en las matas cuneteras, escorrentías silenciosas de un deshielo tímido cuando el sol ataca un rato.

Campo abierto, frío, limpio. Aire limpio. Agua helada.

Verde. Azul. Blanco. Piedra y canto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s