Fauna de ayer y de hoy

El baúl de los recuerdos de nuestra casa en Balaguer es una estancia habitualmente cerrada con muebles heredados de los años 20 del siglo pasado en cuyas paredes tendemos la pasión familiar por el oropel que conceden las orlas en blanco y negro (gominas y alzacuellos, barbas salafistas de los profesores), diplomas de encomiendas, fotos de la comunión de quienes eran niños después de la Guerra Civil y fotos de retatarabuelos en cuya expresión se lee el asombro ante el camarógrafo que, así, esdrújulamente, les hacía posar en un balcón con vistas a la huerta para inmortalizar su bigote de 1890 a juego con el chaleco donde brilla la cadenita del pelucón de los domingos rodeado de niños y niñas que yo conocí ya viejos (¿o eran los viejos que recuerdo hijos de los retratados?).

También hay una foto graciosa de mi abuelo y tres amigos suyos. Una mano con caligrafía monjil, en una esquina, data la instantánea en “Núria 1936”: posan con esquís de madera contra un fondo blanco (en realidad, en la fotografía ya sólo un gris clarito, manchado –como de cortado corto de café–, níveo), con palos en las manos (torcidos), pantalones bombacho, jerseíto de punto (cuello de pico y corbatín que asoma sobre la camisa blanca). No sé, porque no tengo en las manos este recuerdo, si van tocados; yo me atrevería a decir que uno de los amigos sí luce boina de las de rabito tieso y un punto indómito. Debía ser enero o febrero de 36, antes de que se fundiese la nieve a cañonazos en esta nuestra piel de toro.

Me pregunto qué diría mi abuelo si se asomase a ver la fauna que aquí me rodea, toda vestida con colores de una bizarría carnavalesca, con las cabezas encasquetadas que se diría son todos Madelmans en su disfraz de operaciones espaciales, o malos remedos del Barón Rojo (las gafas de pilotar esquís en la frente), y ese caminar tan característico, como de click de Famobil, a que les obligan la falta de flexibilidad en el tobillo de los grandes botos (rojos, verdes, negros, blancos, dorados, siempre de plástico duro, si es posible a juego con los pantalones y el anorak).

Ô tempore, ô mores.

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