Literartura

Literartura, sí, así: con algo (mucho) de arte sin mayúsculas, como de tapadillo, o quizás debería intercalar también una hache y escribir Literhartura.

La hache intercalada me sanjordizó un libro con 2666 besos y abrazos y una sarta de cuentas pendientes con la vida y no sé cuántas cosas más (tantas que en la gravilla las ruedas resbalaban y el coche no subía, no subía, y no subió hasta que alguien desconectó el sistema ESP de control electrónico de la tracción).

Me he sentido abducido como pocas veces: madrugar para leer, alargar la velada hasta acabar con todo el repertorio de Ella Fitzgerald (¿o era Billie Holiday?), son las dos de la mañana, has de madrugar, y aquí sigues pechando con las páginas, y más páginas, y muchas más, que te derrama encima Bolaño con generosidad de río desbordado, roman fleuve dicen, pantano en desbocado galope hacia la mar, que es el morir en la playa de la última página (que no cuento, porque no puede contarse la vida, ay, mierda, ¡que el bocazas que soy ya ha contado demasiado!).

Mi vida estos días sin asomarme por el blog: muchos libros (pero uno muy grande); el castaño que sigue desplegando su hermosura de virgen que no conoce aún la lujuria de las miradas de los hombres; el sol segado por los vencejos que duermen en vuelo, que pasan el 90% del tiempo en el aire; un orzuelo atravesando la luz del primer amor; unas tetillas que despuntan; unos primeros pasos en la cumbre (tras la desconexión del ESP que impedía el ascenso por los gravillosos caminos monte arriba entre encinares); una reunión de business, y luego corre corre que te pillo porque me esperan en otra, pero ¿sabes qué? me pararé a comer donde solía comer a veces, hace tiempo y sin hache, en el Baalbek (restaurante libanés, no confundir con el mítico Balbec proustiano). ¡Ah!, me digo iniciando un diálogo: te tengo que llevar ahí: el mejor libanés de Granollers.

Y así es mi vida: así es (también puedo decir, con control o sin control electrónico de mi tracción, de mis abstracciones y sustracciones, de mis adicciones y sinrazones (¡No pienses, Pedro!), en el valle y en la cima, en el claro y dentro en la hondura, en el cielo y en la nevera vacía, aquí y en una playa gaditana, entre sus/tus/los/mis brazos o lejos en un recodo del camino, en el monólogo o dialogando a solas, esto puedo decir (y repito), sí:) así es también mi literartura. Verso a verso, blog a blog, factura a factura, risa a risa, polvo a polvo.

There is no greater love
Than what I feel for you
No greater love, no heart so true

There is no greater thrill
Than what you bring to me
No sweeter song
Than what you sing to me

You’re the sweetest thing
I have ever known
And to think that you are mine alone

There is no greater love
In all the world, it’s true
No greater love
Than what I feel for you

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