Gracias; De res (publica)

Madrid se alegra (véase) cuando un equipo español no accede a la final de la Champions League; quizás porque intuye que no es español, en el fondo. La prueba del nueve de esto que escribo es que lo mismo no ocurriría si ese equipo fuera el Recreativo de Huelva o cualquier otro (pero siempre que no sea azulgrana).
Bah, sólo es fútbol, dicen aquellos que no entienden que ciertas pasiones son tapaderas de otras y válvulas de escape de calderas que hierven. ¿O acaso la marea roja de hace unos veranos no era expresión de la ilusión de un país que se creía camino de ser potencia regional?
Hablemos de trabajo. Hoy nos han confirmado que la tasa de paro supera el 20%. En las Provincias Vascongadas y el Reyno de Navarra (esto es: en las comunidades forales), la tasa no pasa del 13%. ¿Será por algo?
Hablemos de país. País es la tierra que pisamos (decía Pla: “Mi patria es ahí donde al salir a la calle puedo decir Buenos días a la gente con quienes me cruzo”). Mi patria, como en un verso de Manolo García, son mis zapatos. Y resulta que mi caminería recorre las comarcas catalanas. “Sin ti, sobreviviré” también cantaba el mismo en esta misma canción.

Hablemos de fair-play. Lo que está ocurriendo en el Tribunal Constitucional sólo se explica si aunamos el jacobinismo de la izquierda al centralismo inconmovible y rancio de la derecha española. No hará falta remontarse al siglo XV ni lamentarse ahora por lo que pasó en Caspe. Se votó una Constitución que no ha sido mala. Que nos ha dado treinta años de paz. Que ha permitido el desarrollo de un “Estado social y democrático de Derecho” (CE, Título Preliminar, artº 1).

Y vemos ahora (con honda preocupación) cómo unos intereses que no son los de todos tuercen el Derecho, lo tergiversan y envilecen para truncar las legitimas aspiraciones de una parte del “pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” (CE, Título Preliminar, artº 2). Nuestro Parlament aprobó un Estatut que fue sometido a la criba de Las Cortes de Madrid y podado a conveniencia de la mayoría y votado y aprobado en referendum por una parte del pueblo (la más concernida por él, esto es: la catalana). Todo ello siguiendo la más estricta legalidad. De eso hace más de tres años.

El Estatut impugnado se está aplicando en Cataluña desde que se publicó en el BOE y España no se rompe, como temían algunos. El Estatut de Catalunya ha sido impugnado en el Tribunal Constitucional mientras que otros estatutos, que copiaban sin vergüenza algunos artículos de los ahora  impugnados, han sido aprobados sin aspavientos ni miedos a roturas de la Patria. Y sépase que si se ha de romper, sépase –porque mucho me temo que la sordera es grande allende el Ebro–, sépase en la Villa y otras taifas que si España se rompe será por la obcecación de algunos poderes del Estado que, habiéndose olvidado que están al servicio del pueblo, desorejan al pueblo (a una parte del pueblo, para regocijo del resto del respetable) desde el burladero de su inopia de letrados a sueldo de los dos partidos mayoritarios (desvirtuando las funcions del alto tribunal, que pierde, así, irreparablemente, legitimidad).

Asombra, desde esta periferia, comprobar cómo crece la desafección. Si fuéramos más los catalanes independentistas que osaran expresarse en castellano, tal vez en la Meseta… no. Ni por esas. No hay más sordo que quien no quiere oír. Y poco oirán los que no se atreven a venir hasta aquí a defender sus postulados. (Incluso la Iglesia católica (la otrora cabecilla de las manifestaciones ensotanadas del PP en la plaza de Colón) se muestra prudente y no se acerca a saludar a Bertone cuando viene a Barcelona a llevar al cielo a un religioso catalán.)

Y pasma que un señor que desde Iznájar vino sea quien hoy alce la voz. Y retiemblan los cielos, con risas olímpicas, al ver las cabriolas que despeñan los ínclitos nois de ERC que ya parecen gallegos pues no se sabe si suben o bajan de su tontería.

Habrá que contratar, pues, al jardinero del Camp Mou, para que nos refresque y nos eche un riego por encima. Para que decaiga un poco la presión de esta olla que ya lleva tres años y medio haciendo chup-chup (o pichín-pichín, que ni en esto hay acuerdo). Tendrá que ser sin contemplaciones, a la manera de Almodóvar:

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Una respuesta a “Gracias; De res (publica)

  1. Benvingut a WordPress 😉

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