Organizando nuestro futuro

Robado a http://almogavaresenlahistoria.blogspot.com/

Reagrupament, esta asociación que está detrás de las consultas soberanistas en Cataluña y que, desde fuera de los partidos establecidos, está agitando el runrún independentista y acercándose a los pueblos y barrios a explicar lo que está en juego, trabaja también, a la chita callando, preparando una serie de documentos para ilustrar sus intenciones.

Durante su segunda asamblea se dio a conocer un documento que, bajo el título de Organizando nuestro futuro, trazaba unas líneas generales en relación a cómo quiere (desea) Reagrupament que sea la República Catalana que ha de constituirse.

Me fijaré en sólo un detalle hoy.

En su página 112, dentro del apartado Emergencias y protección civil, menciona los cuerpos necesarios para hacer frente a las calamidades que puedan asolar el país. El Cuerpo de Bomberos, Cuerpo de Agentes Rurales… y la Guardia Nacional, definida como “un cos de voluntaris que permeti afrontar de forma eficaç la lluita contra emergències de tipus natural o artificial a Catalunya” [un cuerpo de voluntarios que haga frente de forma eficaz a la lucha contra emergencias de tipo natural o artificial en Cataluña” (sic)].

Al abordar la seguridad nacional, unas páginas más tarde (117 y siguientes), el documento señala la necesidad de unas Fuerzas Armadas cuyas “organització i infraestructures han de ser les adequades a les necessitats i possibilitats del nostre país que permetin la protecció del nostre espai físic, les nostres fronteres marítimes i aèries i l’espai” [organización e infraestructuras han de ser adecuadas a las necesidades y posibilidades de nuestro país que permitan la protección de nuestro espacio físico, nuestras fronteras marítimas y aéreas i el espacio].

Dejando de lado unas cuantas torpezas de redacción (se trata seguramente de un documento de trabajo cuya redacción está en curso), yo desearía publicar mi opinión en relación a la necesidad de unas fuerzas armadas catalanas.

Si Cataluña se propone acceder a la independencia por medios pacíficos, ¿qué sentido tiene articular unas fuerzas armadas catalanas? Si vamos a tener que defendernos de aquellos a quienes disguste la opción que mayoritariamente y de manera fehaciente hayan votado los catalanes, nos dará fuerza la resistencia pasiva y la no violencia. Tratar de enfrentarnos a un ejército constituido y rodado con unas armas y una organización que no podremos tener a punto cuando toque emplearlas, será contraproducente.

Existen

  • otras maneras de hacer la guerra,
  • que resultan más baratas,
  • y que han probado ser efectivas.

Pretender hoy en día hacer la guerra con grandes formaciones es una opción abocada al desastre: la superioridad numérica, la pericia del enemigo, las mayor dotación en medios ofensivos y defensivos hará ridículs cualquier intento de resistencia. Así se vio en Georgia, cuando los rusos decidieron asaltar el país atravesando el túnel de Roki. Hubiera sido muy fácil dinamitar la boca del túnel. Pero los equipos de inteligencia electrónica (SigInt) y los spetsnaz del Ejército Ruso desbarataron cualquier reacción y hundieron la defensa. En un pispás.

Pretender hacer la guerra a lo grande implica unos costos que nuestra economía probablemente no puede permitirse. No sólo se trata de pagar armas, sino también infraestructuras, sueldos, vituallas y mantenimiento. ¿En qué quedaría el ahorro que se supone tendremos sacándonos de encima el expolio fiscal tan y tan cacareado como gran argumento “moderno” de esta voluntad de independencia? Y ya puestos a poner peros: ¿a quién las compraríamos, estas armas modernas que necesitamos? No a los Estados Unidos, que no desearán enemistarse con aquellos que ceden soberanía nacional cuando les conviene (bases en Zaragoza y Rota). Tampoco a los franceses que no apoyarán un país que pueda ser polo de atracción para sus ciudades meridionales. ¿A los chinos tal vez? ¿A Irán y la India? Los pocos recursos que tenemos no pueden ser dedicados a tener un roc a la faixa que poco podrá aprovecharnos.

Otrosí: guerras recientes muestran cómo nuevas maneras de hacer las cosas en este ámbito dan resultados. Eso sí: hay que pensar de manera diferente, abrirse a nuevas maneras de hacer y de pensar. Hay que hacer el esfuerzo de aprender a comer sopa con un cuchillo. O saber qué pasó y que dejó de pasar en el Sur del Líbano, donde unas cuadrillas de guerrilleros bien entrenados, bien coordinados, logró combatir con éxito o, cuando menos, impidió una victoria del que probablemente es el más bregado ejército del mundo, el Tsahal israelí. Sugiero sean unos cuantos los que se abonen al Small Wars Journal… o que sean varias las universidades que estudien cómo se gestó la secesión de Eslovenia.

Me parece increíble que Reagrupament, que es gente adulta que se las da de patriotas preocupados por conseguir la independencia mediante una declaración institucional lo más unánime posible de nuestro Parlament democrático, crea seriamente que unas fuerzas armadas sean de utilidad. ¿No han oído hablar de Costa Rica, que carece de ejército? ¿No saben que buscando el amparo de una potencia regional nos ahorramos muchos gastos, muchas preocupaciones, nos reforzamos como nación con ideas propias (la no-violencia), y enseñamos al mundo que las cosas pueden ser diferentes, que existe una manera clara, catalana y civilizada de hacer las cosas y de lograr la independencia?

¿No es acaso esto lo que pretendemos, que las cosas sean diferentes?

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