El collar

En algún lugar de la extensa correspondencia de Flaubert puede leerse cómo éste, tras el fracaso que supuso la primera redacción de la Tentation de Saint Antoine, declara que el collar es la cadena, no las perlas. Éstas pueden ser perfectas, mas nunca serán collar si no se unen unas a otras para constituir un collar…

En el ejercicio del Arte se superponen varios niveles de creación.

El primero es aquel que decide, desde la oscuridad de la intuición, desde el fragor soterrado de una pulsión que viene de lejos, que se va a crear. Es como una grand-strategy: un designio de hacer algo, a menudo no más que una nebulosa intención, una insatisfacción, un prurito por superar lo conocido, un empeño (a menudo insensato) por expresar otro punto de vista. Muchos son los que han descartado la creación artística como medio de expresión, y optan por otros tipos de creación (de creación de riqueza mediante el trabajo, por dedicación –devoción– a los otros mediante el voluntariado o el ejercicio de la psicoterapia o de la medicina o de la política, o de la familia… tantas formas hay como personas, todas son buenas). Una parte pequeña de la población enferma de una neurosis cuya grand-strategy les lleva a ser artistas. Esto es lo que pone en marcha el proceso creativo, es la espoleta, el detonador, o el gatillo.

Luego hay otro nivel donde se decide (y aquí ya hay más conciencia) si será fusil, bomba, mina o pistola lo que ha de dispararse, esto es: si uno opta por el cine, la pintura, la escritura o la escultura. Según su formación, sus aptitudes, su inclinación, uno u otro de los medios artísticos servirán para dar escape a la intuición que inquieta y rebulle en el interior de cada uno. Es la decisión estratégica de optar por unos medios descartando otros, de acumular recursos (lecturas si uno quiere dedicarse a las letras, museos y horas de caballete si es la pintura), de rumiar sin cesar y venciendo al desaliento en una misma dirección, apuntando siempre hacia la consecución de un fin concreto. En el primer nivel teníamos sólo una inquietud; ahora ya visualizamos lo que queremos obtener: sabemos el cuento que queremos contar en la novela, tenemos en mente la imagen de las pinturas a las que deseamos dar salida (ex-presar).

Y finalmente  la ejecución constituye la táctica y el tercer nivel, el más práctico, donde deben decidirse qué recursos se emplean, qué caminos seguir, cuántas horas dedicar a vencer en esta lid que uno se ha propuesto ganar, dónde y cómo dar batalla.

Si en el primer nivel la decisión es inconsciente (yo aun diría que es pulsión, o tal vez compulsión neurótica) y oscuras las razones que ponen en marcha el proceso creativo, la dedicación (esto es: estudio de las formas y maneras, la comparación entre referencias, el aprendizaje, el entrenamiento continuo y un punto obsesivo en el ejercicio del arte escogido) que el segundo nivel exige conlleva un riesgo que a menudo el artista no sabe esquivar: el riesgo de despeñarse en el preciosismo insubstancial. En otras palabras: lograr hacer lindas perlas. Y fracasar en el engarce. Una colección de perlas no forzosamente constituye un collar si no están ensartadas con tino. Así le ocurrió a Flaubert, que invirtió años en redactar una sarta de perlas (la mencionada novela La tentation de Saint Antoine) que no constituía un collar.

El tino con que se juntan las perlas que hemos sido capaces de lograr constituye el último grado de la creación. Si nos quedásemos en el anterior peldaño seríamos buenos artesanos, técnicos, peritos y competentes fabricantes. El tino con que se engarzan las perlas es el Arte.

Y aquí volvemos a hundirnos en la nebulosa de la que hemos salido, volvemos a extraviarnos en la pulsión primigenia, en el magma inicial: porque es harto difícil declarar qué cosa es Arte (cuya definición varía en el tiempo y el espacio). Es cuando lo vemos (leemos, sentimos, vivimos, disfrutamos) que comprendemos que estamos frente a una obra de Arte, no frente a un mero constructo más o menos competente.

Anuncios

Una respuesta a “El collar

  1. Yo siempre me quedo en el segundo escalón .
    Y ya me dirás cómo te quitaste del facebok.
    Besos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s