Lección de francés

Ayer di la última clase de francés. Terminó el curso. Terminó, por este año, la aventura de compartir una lengua, una cultura y una civilización con mis alumnas.

Entré en la clase muerto de miedo, temeroso ante lo desconocido, con el frío de enero temblón y encajado entre los prejuicios que, desde hacía lustros, declaraban que no me iba a dedicar a la docencia. Con las luces vernales que siguieron se aclararon mis dudas. Con la entrada del verano terminan las clases y sé que las echaré de menos.

No sé si habrá sido el curso de provecho para mis alumnas. Pero sé que yo, sin dudas, lo he disfrutado.

Y cada día que pasa, en cada escollo de mi fluir por el tiempo, aprendo y sé mejor pequeñas lecciones como esta que me ha enseñado la docencia del francés: se afianza en mis entendederas la idea de que sólo aquello que da placer acaba siendo de provecho.

Con esto me quedo.

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Una respuesta a “Lección de francés

  1. Seguro que tus clases son cojonudas

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