Sardana a ritmo de rock

Sí, fue una fiesta de la tribu. Asolados por la canícula, un millón largo de catalanes nos reunimos para… ¿para qué?
Para expresar nuestro malestar, nuestra decepción, nuestra rabia, nuestra decisión, nuestra ¿unidad? La manifestación del pasado diez de Julio en defensa del Estatut y tras el lema “Som una nació, nosaltres decidim” dejó en algunos un regusto amargo.
He de estar de acuerdo ahora con el Arqueòleg Glamurós: aquello fue una reunión de tribeños exaltados. Para decir alto y claro obviedades, ¿era necesario juntar tanta gente? Bastaría una Ahminetu Haidar en huelga de hambre en lo alto de la Pica d’Estats para lograr lo mismo. Pero no hay collons –vivimos demasiado bien. Y nos hemos acomodado en el continuo lamento de lo pequeño. No hay que dejar de reivindicar lo nuestro; pero es preciso tomar perspectiva.
“In-Inde-Independència!” gritaban muchos. Algunos con camisetas de cuando defendieron en el referéndum el voto contra el Estatut que el sábado se defendía a gritos. No se entiende. “Boti-boti-boti–espanyol qui no boti”. Estrelades campeando al Sol. Agresiones al President. Desmadre en la cabecera. Y al día siguiente todos cerrados en casa a ver cómo ganaba el Mundial la Roja.
Al día siguiente, en el mar, aquí lo conté, volví a mí, a mi pequeño mundo, volví a cerrar las ventanas de mi mismidad. Pongo de lado a Miquel Martí i Pol, reabro Le temps retrouvé y me zambullo en su lectura; luego, tras una hora, me siento a escribir estas líneas. No quiero dejar de expresar esta mezcla de sentimientos, esta barrecha, que es una tapita que sé que sirven o servían en la calle València y que consiste en un platillo con patatas chips, boquerón y mejillones todo en uno: heterogénea combinación, como Cataluña; auténtica, como el nombre mismo de la tapa.
Y todos nos preguntamos: ¿I ara què, catalans?
Hemos alzado la voz. ¿Y? Sepharad, borracha desde que la selección Barçañola ha ganado el Mundial, está sorda y calla. Y nosotros no sabemos ya qué decir.
El PSC es una maraña de confusiones, un nudo gordo y gordiano que no hay filo que corte ni Alejandro a mano para dar el tajo (con dos cojones) (y el PSOE que se desentiende, como si no hubiera pescado aquí el 45% de sus votos en las pasadas elecciones…). CiU calla sin aclarar qué desea (ni le conviene escorarse a un lado ni hundirse en la euforia que le pide el cuerpo: el centro es clave ganadora siempre, “Mejor –se dicen– nos callamos hasta que volvamos al Palau de la Generalitat, y que el PP nos necesite”). El PP ladra bajito y mira para otra parte, como si no hubieran sido ellos los autores del estropicio (a lo lejos retruenan ecos rumorosos de C’s). ERC ya se ha confundido del todo a sí misma tras tanta confusión díscola y asamblearia: a todos sus líderes les luce el papo con lustre de cuero gastado de poltrona. IC-V sigue con su buenismo descafeinado y enseñando unos dientes que todo el mundo sabe que son de leche.
Y en el asfalto gritos de Independència. Y en el calendario unas elecciones de lo más confusas.
¿Cómo se alcanzará la independencia? ¿Hasta qué punto se recuperará la confianza en España de los federalistas que ya se han (nos hemos) embarcado en el soberanismo? Nadie lo explica, nadie lo aclara, nadie responde, nadie se mueve. Nadie ayuda. No hay rumbo ni timón: sólo mar. Somos náufragos de muchas cosas. Y como náufragos nos cogemos a lo poco que sabemos cierto: el cabreo, el enfado, la desafección.
Porque es notable el enfado en la ciudadanía. Notabilísimo. Y estamos asistiendo a un exacerbamiento de los sentimientos patrios hacia las dos polaridades que nos atraviesan: son muchos que han estrenado señera con motivo del autogol del TC; pero también son muchos los que la han estrenado rojigualda y la han tendido en las barandas estos días para celebrar los éxitos de la Roja. He visto crespones naranjas sobre las cuatri-barradas deseando el triunfo holandés. He visto banderas españolas con los pliegues aún marcados –recién compradas– ondeando en las calles. Una locura. Esquizofrenia de sardana a ritmo de rock.
Entre tanto gualda, tanto oro y tanto rojo, me resultó sedante el azul del mar.
Porque el mar se ofrece siempre nuevo a cada mirada. “La mer, la mer, toujours recommencée”.
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4 Respuestas a “Sardana a ritmo de rock

  1. No es sorprendente el panorama que nos describes. Por ello se echó la gente a la calle. La partitocracia lleva mucho dormitando en el limbo de los injustos. Su paraiso burgués y terrenal.
    Si aún les votamos en las Autonómicas será por pura inercia. El Sistema está agotado. Funciona, es evidente. El Sistema del Poder. ¿Y el de la gente?. El mio, para los políticos, es un sistema de risa. Y el tuyo y el de más allá. Les damos risa. Somos tan poca cosa. Incluso, después de vernos abarrotando las calles de la ciudad.

  2. I segueixo sense entendre res de res … rien de rien … quin serà el nostre futur? què collons podem esperar d’uns politics tant nefastos … no hi ha algú que tingui 2 dits de front? no hi ha algú que hi pugui posar seny en tot plegat … un milió i mig de persones, una reunió d’amics, no?, cervesetes i allà fotent el primu, perquè? perquè? i ara què? se’m descolorirà la senyera que guardava per les ocasions especials … ara, passarà el temps, l’estiu i allà es quedarà, al balcó, tot esperant quelcom que no arribarà mai … j’en ai marre! vull decidir, vull fer-me sentir … uns quants volem fer-nos sentir a la nostra pàtria, trista i dissortada pàtria …
    i ara ens barren el pas al possible referendum d’autodeterminació… algú m’ho pot explicar? què estem fent malament? que no ens vem fer sentir prou?
    Ho sento Pedro …. però com saps, no entenc res de res …

  3. Ara es el temps dels ciutadans, de les associacions de tot tipus. De fer un teixit social enriquidor i participatiu, com va ser als temps de la Dictadura, quand Catalunya era un referent de creativitat a l Estat espanyol i al extranger. La multitudinaria manifestació ha obert una porta molt ampla. Els catalans han demostrat que els colors de la seva senyera i del seu esperit participatiu fam possible ho que semblava imposible, convertir els carrers més grands de Barcelona en un mapa de tot el País.
    No es tracta d´entendre o no entendre, o de caure al nihilisme. Es tracta de participar, d´actuar, de fer, i aquesta xarxa de blogs, aquests pobles tan vius en activitats, som el treball quotidiá a casa nostra.

  4. M’agradaria equivocar-me, però estic convençut que la manifestació de dissabte només servirà per a que els polítics intentin guanyar més vots. Igual que Javier, penso que ara és l’hora dels ciutadans; conec gent que s’està movilitzant per a demanar el vot en blanc en les properes eleccions, a la tardor. Volen demostrar que els ciutadans estem interessats per la política, però que no ens agraden els polítics que tenim. No sé si servirà d’alguna cosa.
    A Catalunya necessiten que aparegui un nou polític capaç d’il·lusionar-nos a tots. Però aquest nou polític no pot tenir llaços amb els actuals, i ha d’estar envoltat d’un grup de persones honestes i compromeses. El dia que aparegui aquesta figura (que ningú pensi en el sr. Laporta, si us plau!), a Espanya ho tindran molt complicat.

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