Miquel Barceló

El pintor de Felanitx está presente en Barcelona con dos exposiciones. Ayer fui a ver la que ofrece Caixaforum en la antigua fábrica Casaramona de Montjuich.

Este gorila pensativo cierra la colección de grandes cuadros que se exponen. Es una vuelta de tuerca al pensador de Rodin. Aunque esta reproducción es completamente insuficiente (el cuadro original mide 3 metros por tres metros aproximadamente), La solitude organisative (pues éste es el título de la exposición y de este cuadro) impresiona, como impresionan algunos bodegones (¡el rojo de los tomates!, ¡el naranja herido de las calabazas!), retratos, esculturas, apuntes o escenas de la vida del pintor.

Ayer me subí a la barca del Arte para escapar del naufragio en que remoloneaba a vueltas sin sentido. Zarpó y me llevó lejos (lo cual, en mi intimidad, se concreta en un agujero en el estómago, una cerrazón del esófago con agrios regüeldos, una inestabilidad peligrosa de las tripas bajas, una bajada de tensión, un mareo gozoso). Pocas veces ocurre: sólo cuando me enfrento a pinturas que de verdad apuntan dentro. Ayer ocurrió y di tres vueltas a las salas y tuve que irme. Volveré, si puedo.

Hallo consuelo y ánimo, renuevo ánimos, viendo la obra de grandes pintores.

Hace mucho dije, o escribí en uno de mis libros, no recuerdo muy bien, que pintamos porque la vida no basta, y luego en Cuadernos de África añadía: “Aquí en Gao, la vida sí basta. Es casi excesiva. Un buen lugar para parar…”. Me he preguntado muchas veces por qué pinto. Pero cada respuesta es una nueva pregunta, y ni siquiera sé si hay una respuesta definitiva. Está claro que pintar es mi forma de vida: no hago otra cosa y nunca he tenido tentaciones de dejarlo. He pensado a menudo en gente como Oteiza o Rimbaud, que en un momento de sus vidas decidieron detenerse, o en Antonio Saura, que dejó de pintar durante un tiempo. Yo siempre tengo ante mí cosas que quiero hacer. Y en todo caso pintar es una forma de vivir. De vivir apartado, pero de vivir intensamente.

Vivir intensamente. Sí, that’s the point! Lo cuenta el pintor en una entrevista de hace pocas semanas en el Magazine de La Vanguardia.

Si centrifugo, hacerlo intensamente, y desde el mareo poner orden a las frases (si es posible). Si navego y gozo de la placidez del mar, gozarlo intensamente (y contarlo desde la alegría). Si tuviera que pintar tomates, pintarlos con intensidad:

La solitude organisative: del pintor que es simio pensante. Su soledad. Su enhiesta animalidad. La intensidad con que se retrata y retrata el mundo. Lo básico, lo primigéneo. Lo auténtico. Lo doloroso, lo gozoso. Lo intenso.

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Exposición (gratuita) hasta el 9 de enero.

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