KDDAS

Un post reciente de mi hermana bloguera, Teresa, la de la ventana, y una incitación de Ricard, que ha abierto una convocatoria a los blogueros de Vilamajor (Sant Pere & Sant Antoni, united we blog!), reunidos por su utilísima página Vilamajor en Xarxa que los recopila automáticamente y que se ha convertido en parada obligada para saber qué se cuece en el vecindario, me recuerda la única quedada en la que he participado, en la prehistoria de MiedosLibres, cuando mi blog era paño de lágrimas que por nombre llevaba Mormuria y por bandera pintaba un azul de mar adentro donde las letras blancas eran cabritillas de espuma y llanto que mi tontuna borró de un click malhadado, y cuyos restos ahora se aburren en un rincón (pila de folios en una bolsa metida) esperando que alguien rescate un día aquellas lloreras blogueras de mi divorcio de hace casi diez años.

Fui a Madrid. Ahí conocí en persona a Teresa y con ella, y otra gente bloguera, recorrimos el centro. Recuerdo que más de una vez, aquella noche, maldije los bolardos que acotan las aceras de la Corte y Villa, con los que topé sin piedad, yendo de un bar a otro (también sin piedad). Recuerdo el momento inicial. La cita decía a tal hora en tal pub irlandés del centro (he olvidado los detalles). Recuerdo la penumbra, la música. La reunión se ubicaba en una gran mesa al fondo del local. Recuerdo, con un ay de los esfínteres, los nervios previos, mientras me adentraba paso a paso hacia la mesa del fondo que rebullía de cabezas ya trabadas en animada charla. Recuerdo la sorpresa, las presentaciones, la timidez del cara a cara primero, los reconocimientos, las exclamaciones. Recuerdo las trenzas indias de una beldad mexicana, bloguera transatlántica ella, que acompañaba a un caballero español de los de perilla en ristre y galantería antigua.

Fue una reunión entrañable, divertida. Muchos no nos conocíamos vis à vis, y sin embargo todos compartíamos muchas horas de lecturas recíprocas, sabíamos de las manías ajenas, habíamos cruzado posts como espadas, clavado comments, disputado amables controversias al hilo de la cháchara blogosférica, sabíamos de los mono-temas, de las neurosis más o menos acentuadas de unos u otros. Sin habernos visto previamente, nos conocíamos, a unos más, a otros menos. Fue aquella quedada como encarnar de golpe a muchas voces: ponerle perilla a uno, vestir a la otra astrosamente (en flagrante contradicción de la finura de sus frases), confirmar la franqueza de la hermandad (trenzada laboriosamente a base de bitios a deshora) en la meridiana luminosidad de una sonrisa, ponerle cuerpo esquinazado a una sintaxis retorcida. Y ellos, en su mayoría castellanos, debieron confirmar en mi acento de espardenya las catalanadas con que sazonaba (y sazono) mi prosa desde la periferia.

Ricard, a quien debo una caña (o varias) por los elogios con que pastorea visitas desde su blog al mío de manera reiterada, ha convocado a los blogueros de Vilamajor. Quedem?” pregunta; i jo que dic: “Som-hi!” (Si pot ser un dissabte, millor.)

Viviendo como vivimos en una comunidad pequeña, sentarnos a degustar un aperitivo en Can Noguera o en la terraza del Sui, será descubrir que a lo mejor hemos coincidido recorriendo sendas con los excursionistas caminaires, o en la cola del pan, o comprando en la bodega, o haciendo gestiones en uno u otro ayuntamiento. Y si no es así, da igual: ya nos conocemos. Nos hemos reído con los telediarios de Higini, nos hemos emocionado con las depuradas perlas de la Martori, hemos compartido los colores de las fotos de Diego-Javier (de quien es la foto que ilustra y pone color a éste post), hemos fijado juntos apodos para las fuerzas vivas del lugar (el sheriff, por ejemplo), o nos hemos horrorizado leyendo (con morboso pasmo) los aullidos de nuestro licántropo residente (al único bloguero, por cierto, a quien conozco personalmente y a quien trato esporádicamente).

Som-hi, doncs: será bonito coincidir; añadiremos un grado más de amistad a nuestro compartir. Y algunos de alcohol en sangre, que nunca sobran.

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2 Respuestas a “KDDAS

  1. Qué bien lo pasamos en aquella kedada… Había gente a la que ni siquiera habíamos leído (unos a otros, sí, pero no todos entre todos), y sin embargo, fue genial.

    Me encantó que vinieras, porque fue para verme a mí.

  2. Doncs, som-hi! Només cal buscar un dia, convocar-lo i a veure qui ve, que un per l’altre serà difícil fer-ho d’una altre manera.

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