Hoax

Hoax es palabra inglesa con que se etiquetan los infundios y rumores y leyendas urbanas. No sé si es voz de uso común, pero es etiqueta habitual en internet. Existen catálogos de hoaxes que permiten deslindar la verdad de la mentira, y que cuentan los entresijos de las estúpidas cadenas de mensajes relacionadas con un niñito (que no existe) con leucemia (que no padece) en un hospital de La Paz, Bolivia, que desmienten definitivamente que escribiendo a tal persona puedas lograr la receta secreta de la Coca-cola, etc.

La revista Quimera, una de las veteranas españolas de la crítica literaria, le dedica su último número al hoax y a la literatura que de él se deriva, y entrra a considerar los fakes (falsificaciones, trucajes) y las esquivas personalidades que, hoy en día, pueden publicar su voz desde el anonimato de los pseudónimos o nick-names.

A la manera de aquel estudiante que, cuando se enfrentó a una disertación filosófica cuyo enunciado preguntaba “¿Qué es el riesgo?”, escribió simplemente “El riesgo es esto” y entregó su examen, Quimera, brillantemente, ha fakeado las 22 páginas de este número. Falsos autores, libros que no existen, críticas y glosas sobre polémicas que no se han dado. El número de Quimera dedicado a abordar el amplio campo de la “Literatura y falsificacion” es una entera falsificación de la portada a la contraportada. Lo desvela El País hoy en esta entradilla.

En paralelo, en estos mismos días, un actor americano ha desvelado que se interpretó a sí mismo en el papel de desastrado, de tipo perdido y hundido, durante una entrevista con el show-man Letterman de la televisión americana. Se trata de Joaquin Phoenix y un resumen de lo ocurrido puede leerse aquí. Era un montaje para promocionar la película I’m still here.

Otro caso de fake brillante lo protagonizó en 1996 el hasta entonces desconocido Alan Sokal, físico oscuro de la Universidad de Nueva York y especialista en relatividad quántica que redactó un artículo de crítica a la epistemología de la ciencia, la envió a la muy prestigiosa revista Social Text (tan prestigiosa –hasta ese año– como Science, pero en el ámbito de los estudios sociales), que examinó el texto y lo dio por bueno y lo publicó, cubriéndose de gloria (o mejor dicho: de infamia). El artículo de Sokal, Transgressing the Boundaries: Towards a Transformative Hermeneutics of Quantum Gravity, no tenía ningún sentido, pero abundando en tics de la jerga académica y saltando de cita en cita y articulando un discurso hueco con las formas del ensayo paradigmático en este campo de estudios (los estudios de crítica social), logró salvar los filtros y llegar a la imprenta. Un año después saltó el caso Sokal, cuando este joven físico desveló la falacia. Subsiguientemente apareció un libro dando cuenta de las lessons learned en este caso (véase, también en Ed. Paidós en traducción castellana).

Y llegados a este punto, habiendo expuesto estos casos de hoax

Lo siento, no sé a cuento de qué traía yo esto aquí. No sé ahora por qué razón me he enredado explicando esto. ¿A santo de qué? ¿Qué pretendía yo decir? ¿Cuál era la tesis que hoy quería subir al blog? No lo sé, la he olvidado.

He de dejarlo aquí.

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5 Respuestas a “Hoax

  1. Yo te diré lo que ha pasado: ¡esto es una tomadura de pelo!
    Aquí de lo que se trataba era de pavonear tu culturilla, de exibir sin pudores tus conocimientos y de lucir palabras y lecturas raras que no hay quien las entienda, y hasta dudo que tu entiendas exactamente lo que dices. Más: nada tienes que decir, y así lo dejas.
    Lo raro es que no nos hallas dejado hoy una perla en francés como sueles hacer que ya te vale
    Menos vanidad y más sustancia, o un cubito de avecrem, eso es lo que falta aquí.
    Y aquí lo dejo!

  2. Será lo que sea, Loro Feroz. Pero soy sincero. Esta mañana he leído la noticia sobre Quimera, he recordado la relativa a J. Phoenix y la lectura reciente del libro de Sokal (sí: soy un freaky curioso y lector variopinto). Las tres cosas se han puesto en conjunción orbital alrededor de una idea y me he dicho que podía ser interesante para compartirla en el blog. Me he sentado a escribirla. Y se me fue al cielo encapotado el santo de lo que deseaba decir. Lo he tenido que dejar y me he ido a mis ocupaciones, cavilando sorprendido sobre lo ocurrido, buscando, con afán minero, dentro de mí y tratando de dar con la idea original. Nada; un seráfico olvido. No puedo remediarlo.
    Al volver, me encuentro con tus palabras, Loro Feroz. Me sorprenden por su dureza.Y aunque no suelo bajar al cuerpo a cuerpo con anónimos, quiero expresar mis sinceras disculpas a los lectores: no es caballeresco dejarles a medias como he hecho, y tal desaire podría explicar la acritud de Loro Feroz. Y por otro lado, quizás Loro Feroz acierta apuntando a mi vanidad y al uso que doy al blog. Pero así soy yo, un nudo de contradicciones gordianas y un paladín del más desaforado exhibicionismo, para lo bueno y lo malo. Y siempre he opinado que la expresión de las contradicciones las allana, y si no las disuelve, las aclara –y uno se queda más tranquilo. Y además mi blog es mío y hago con él lo que me apetece. Quien no esté a gusto, que no venga. La libertad de ignorarme es ancha como un desierto arábigo.

  3. Dureza, hablas de dureza, míralo el remilgadito bloguero al que una pulla de ná saca de quicio jajajaja.
    Tu engreímiento es colosal. Basta darse un paseo por algunos de tus articulillos para quedar abrumado por el peso de tu vanidad disfrazada de cultura de referencias oscuras de gavachismos y jilipolleces más o menos atrevidas (que seguramente tú dirás que son exibicion de contradicciones ¿no?). lo que pasa es que no tienes nada que decir y entretienes al personal con paseos por los cerros de ubeda de tu memez y te quedas tan pancho. todo es filfa o una manera muy sofisticada de tocar los cojones dandotelas de sabiondo. Mejor harías de reseñar videos pornos de los de keezmovies.com y dejarte de hostias. porque para escribir lo que escibes, puajh, molaría saber que opinan tus alumnos y tus amigos de esto que escribe aunque seguro que escribes aquí igual que un pajillero, con nocturnidad, a escondidas y sin publicidad, que no se sepa que eresw capaz de tanta burrada.
    Enfin, que me voy a seguir un rato ojeando tu mucha variedad de tonterías para seguir riendome de ti (he de reconocerlo: tengo tela larga por delante). como tu dices, me voy a perder un rato barriendo por el desierto arábigo de tu memez (¿me ha quedado bien, eh? jajajaja.

  4. Da un poco de grima, Sr Loro Feroz, el abuso que haces de la libertad de expresión. Podría borrar tus comments, pasar de ti. Es fácil ignorar a alguien en internet; podrías tú también ignorarme a mí, ¿no? Tu anonimato no me inspira confianza; y tus palabras aportan poco. Y a pesar de tu ferocidad de pacotilla, tus palabras, sin embargo, no me desasosiegan del todo, porque en ellas está tu retrato, no el mío. Como te gusta mi afrancesamiento, apuntaré que “la forme défonce le fond”.
    Una vez me aconsejaron que no entrara en los trapos que, inevitablemente, encontraría en la arena de la blogosfera. Contigo no he hecho caso y ya ves: trapos sucios encuentro. Deleznable actitud la tuya, lector vicioso, lector morboso también, pues si no te gusta, ¿por qué insistes y te ensañas?. ¿Qué necesidad hay de castigar a otros lectores que acaso no opinen como tú –o que si así opinan se lo callan– con este tendido de insultos? ¿No podrías irte a colgarlos (y tú con ellos) a un tendal que fuera tuyo y dejar mi patio de vecindad tranquilo?
    Por otro lado, yo publico, esto es: escribo y doy al público cuanto escribo. Podría también callarme, pero no es mi opción; por lo tanto, si me afrentan, he de saber responder. Y ya que ambos estamos en plan “Trangressing boundaries”, como dice el artículo de Sokal, qué más da un poco más de leña, ¿verdad? Remanguémonos las mangas, pues, y vamos al lío.
    Me temo que no has entendido nada de lo que has leído (¿sabes leer, entiendes todo lo que lees?). Que eres un mentecato ignorante, un analfabeto funcional. Que tu falta de educación desborda gramáticas y ortografías para manchar con lodo la manera de entender las relaciones por internet. La palabra netiqueta te sirve a ti para ahorrar papel tisú entre las piernas. Y si eres gilipollas (¡con G!), allá te las compongas, pero no jodas ni hagas perder el tiempo a los demás. Y el estiércol que generas, entiérralo en tu huerta y no lo eches al vecino.
    De ti sé poco: luces un ingenioso nickname digno de un zascandil de tu calaña. En tu meridiana estulticia las cosas son blancas y negras, no admiten matices (“¡tomadura de pelo!” zanjaste de buenas a primeras). Te sientes intimidado por lo que ignoras; es más: desprecias cuanto ignoras. Tus referencias cinematográficas (keez-movies) explican que estés aquí dando la vara cuando podrías estar en Donostia en un festival de cine de verdad. Témome que tus cortas capacidades te dejan mucho tiempo libre que ocupas metiendo bulla. Probablemente un defecto genético te hace salivar insultos desde el momento en que abres la boca. Y crees, como el ladrón, que todo el mundo es de tu condición. Y para dar el pego e ilustrar tu memez y tu carencia de estilo, tratas de remedar el mío que tanto criticas (sí, te ha quedado muy bonito eso de barrer el desierto, pobrecillo mío! Espero que te pierdas en él como desorientado andas en los usos y buenas prácticas de la blogosfera).
    Esperando no saber más de ti, se despide despectivamente quien suscribe.

  5. Vete a la mierda.

    Y aquí tienes mi blog, listillo, http://loroferoz.blogspot.com/
    pa que t’enteres.

    Vete a la puta mierda!

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