Un cambio de estilo de vida

Revolviendo papeles encuentro la carta de dimisión con que me despedí de una de las empresas donde anduve estabulado. La publiqué por aquel entonces en Proscritosblog como “Literatura de la buena” y por ahí sigue.

De aquella empresa pasé a otra, y luego a otra. Hace un año y tres días me despedí sin formalismos (ni derecho a la prestación de desempleo) de la última. Pasé tres meses de cama en cama y borracho de libertad. El 7 de enero los Reyes me dejaron sentada la cabeza y me puse a escribir. También, pocas semanas después, y desde otra cama, me consiguieron una docencia en una academia de idiomas.  Y gorroneando, trocando besos por vituallas, sableando como un húsar austro-húngaro, invitándome sin remilgos a las fiestas, ahorrando a costa ajena y jeta propia, reduciendo presupuestos y acotando gastos, he trampeado hasta hoy.

Tengo lo que tanto deseaba tener en forma de 140 páginas en bruto que poco a poco y lentamente voy cepillando con bolis rojos en los tiempos muertos que me dejan los muchos trasiegos de hoy. Y vuelvo a diseñar powerpoints y estrategias de marketing para airearme, y me disfrazo algún que otro día con la corbata más linda, y recito el presente del verbo amar en francés una y otra vez.

Me preguntan que contra qué escribo últimamente (lo pregunta un nacionalista español que considera que defender el catalán es agredir al suyo). No contesto. Tampoco ahondo en las tesis de un nacionalismo que me ha decepcionado tanto como el de enfrente (o más porque es el mío). Ni abundaré en opiniones relativas al día de huelga general de mañana (porque he de acostarme ya, que mañana tengo la agenda llena).

Y persevero en mi pequeña recensión de los placeres nimios. Dormir en compañía, por ejemplo. Citarme con los amigos para escucharles. Hablar por hablar con los que están lejos. Plantar un beso y ver crecer un árbol en tierras de Vic, recordar las altos prados del Arán, echar de menos la rutina de mi escritura. Disfrutar del pschitt de una lata de cerveza que se abre. Remontar una rivière francesa en las Corbières. Recordar sucesos de hace veinte años y descubrir “que es una puta!” entre risas y dudas y “ponme un poco más de hielo”.

Y sobre todo, en estos días, frase a frase perseverar y seguir dando forma (acabar de dar forma) a lo que ya tengo entre manos. Disfrutar de ir haciendo realidad lo que escribí en mayo del 2008:

Voy a reconducir mi carrera profesional hacia los países de Oriente Medio, y ya la enfoco como la fase final de mi carrera comercial, con vistas a un cambio de estilo de vida y de ocupación en cuestión de tres o cuatro años.

Compruebo que voy adelantado a mis previsiones “con vistas a un cambio de estilo de vida”: sonrío.

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Una respuesta a “Un cambio de estilo de vida

  1. Recuerdo perfectamente aquella carta, hace poco la vi entre mis documentos de Word y la volví a leer.. cuanto hace de aquello exactamente? Me parece que fue ayer mismo…
    Cuando te vaya a ver, me llevaré unas raciones de callos a la Madrileña hechas por mi (no sé si te gustan) y la maleta llena de viandas, ya que muy bien, no andas… jajajajaj

    Pásame el CV ya sabes que MEA es uno de mis mercados…
    mil besos

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