Habemus papam ?

Yo no espero al Papa Benito.

Ni me uno a quienes desvirtúan la separación Iglesia-Estado sufragando el tour de este show-man fundamentalista y feo con los impuestos de todos, cuando las riquezas vaticanas podrían de sobras solventar más de un problema grave de la parroquia mundial.

Desde luego, no seré yo quien muestre admiración hacia el boato de los zapatos rojos (de Prada) que gasta el pontífice muy católico.

No seré yo quien rinda pleitesía al que sostiene y difunde mentiras zafias (la virginidad inmaculada de una, la presunta santidad de tantos, la resurrección de aquel otro) y defiende políticas que van contra el bien de la humanidad (su prohibición de los métodos anticonceptivos de barrera para prevenir el SIDA por ejemplo, su ofuscamiento en relación a la igualdad entre sexos). Por no hablar de una institución que es heredera de los papas corruptos (son tantos los que cabría mencionar que no caben en este paréntesis), de los papas cruzados (Honorio, por ejemplo, que en el siglo XIII mandó arrasar el Mediodía francés persiguiendo a una religión muy honesta –el catarismo– que erosionaba el poder de la muy suya grande y católica religión), de los papas callados (aquel pío silente de los años de la guerra, mientras el sumo actual estaba alistado en el ejército de Hitler). Es el papa Benito el heredero de quienes ampararon y dieron palio a la Cruzada Nacional del general superlativo que acabó con la República Española en los años treinta. Es el papa Benito quien, en tiempos de su antecesor, dirigió el oficio poco santo desde el que se condenó a Kung y a la Teología de la Liberación en Latinoamérica, mientras se daba coba a congregaciones como los Catecúmenos energúmenos, a los opusdeístas, a los Legionarios de Cristo (a quienes la cabra tiraba más que el monte, como se ha demostrado).

No podré estar en la ciudad para besarme ante la presunta santidad en papamóvil como me hubiera gustado (¿no son mejores los besos, aunque no tengas con quien dártelos –ya surgirá alguien–, a las hostias que él reparte?).

Estaré navegando en el festival del otoño y sus colores en la Garrotxa:  en buenas manos y entre amigos, atenderé a las necesidades del Dios interior que todos llevamos dentro y a los que muchos desatendemos más de la cuenta.

El yo, el “ego”, el “nosotros mismos”, con su guarnición habitual de soledad, es lo único que tenemos. Ego sum via, vita, veritas declaró Cristo. Yo soy el camino, la verdad y la vida, se suele traducir; mas permitidme, amables lectores, que sugiera una lectura alternativa: “Solamente somos un “yo” en tránsito por la vida hacia alguna verdad”. No más tenemos, porque no hay nada más; y hemos de conformarnos aquí y ahora, no en un paraíso que se nos vende sin prueba alguna.

Amén.

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3 Respuestas a “Habemus papam ?

  1. M’ha agradat tant que l’he compartit. Sí, senyor.

  2. Plas, plas, plas …… totalmente de acuerdo con vos. eres mi idolo, tu si que vale!!!!

  3. Yo tampoco comulgo con fanatismos e hipocresías varias ni con religiones que necesitan un líder. Si tuviera que pertenecer a alguna, seguramente me decantaría por la budista, aunque eso de ir por ahí con la cabeza rapada y una túnica no me mola nada. Estaría horrorosa… o quizás no. En cualquier caso, esas multitudes para ver a un tipo que no hace nada por la humanidad (ni canta, ni baila, ni ha descubierto ninguna vacuna, tampoco pinta, ni da sermones coherentes, no es guapo, ni alto, reniega de los condones, no condena los abusos a menores…etc) hablan por sí solas.
    El mundo es aterrador.

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