Gabbianetta

Fulgurante.

Desconcertante.

Inesperado.

Ineludible.

Concreto.

Sorprendente.

Fascinante.

Recorremos la ciudad gótica. Compartimos. Paseamos. Buscamos los rincones que los turistas pasan de largo, y pasamos de largo nosotros también. No importa el camino, disfrutamos del caminar. No importa el paisaje. No importa el cielo, ni las cuatro gotas de lluvia ocasionales. Recorremos las aceras, las plazas, las avenidas. A lomos de la Vespa azul cruzamos la ciudad de un lado al otro.

Y ni vemos los trípticos de Miró, ni el claustro de la catedral, ni el museo de historia, ni la Sagrada Familia. No tenemos ojos para las piedras.

Pero cuando declina la tarde logramos asentar en un banco frente a Montjuich, en el puerto, al borde del agua aceitosa y mansa del puerto. Se pone el sol por debajo de un cataclismo de nubes, y la luz las pinta de naranja, de malva; asombra en grises y azules las redondeces blancas, y tiñe de negro la silueta del castillo desde el cual, horas antes, oteábamos el llano de la ciudad.

Delante de nosotros una bandada de gaviotas vigila a los transeúntes. Saben las aves que alguno les echará migajas al agua. Y en efecto, alzan el vuelo y rebullen y croan revuelan se empujan se agreden y luchan por un trozo de pan que alguien les tira de comer.

El Sol se hunde, y el agua del mar festonea su superficie con pinceladas de acero, grises, azules cobalto, blancos sucios que giran, o se hunden, en verdiolivas oscuros, o por segundos también cetrinos. El crepúsculo titila en la superficie del agua.

Miramos las gaviotas, sentados uno junto al otro. Hablamos. No hemos hecho nada más que hablar. Hablar. Aprender. Compartir. Aprendo que gaviota es gabbiano en su lengua. Y me pongo a aprender verbos italianos. Io voglio/posso/so amare. Son los verbos modales, perifrásticos. Hay más.

Entretanto, el francés hace de puente. Y adonde no alcanza el puente, una sonrisa/sourire/somriure/sorriso sirve de atajo. Y los recorremos todos (los atajos) aun en mitad del insomnio que nos enreda de madrugada.

Fulgurante.

Desconcertante.

Inesperado.

Ineludible.

Concreto.

Sorprendente.

Fascinante.

Soy un tapón de corcho flotando en el agua. No sé naufragar. Y aprendo a volar. Y aprendo que es necesario, a veces, estrellarse para seguir volando más alto aún.

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3 Respuestas a “Gabbianetta

  1. Un post dedicat a “ella” …. en seguiran més? …

  2. corcho-lis!

  3. Me alegro de todo corazón… vive

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