A excepción de Tersites

Cuenta la Ilíada en su Canto II cómo, ante la asamblea de guerreros aqueos, se levantó una voz que increpó al gran rey Agamenón. Era la de Tersites.

Este personaje sucio y secundario, malhablado, increpa la codicia del gran rey. Odiseo lo acalla con un mazazo dado con el cetro de oro. De poco le valió a Tersites ser viejo y pobre, el más feo de los aqueos, corcovado, lampiño, bizco y cojo. Herido, fue la burla de todos y tuvo que oír las risotadas desdeñosas de sus pares.

Así se logra la unanimidad, con el cetro de oro a modo de arma contundente. Con el menosprecio, la burla.

Siempre que he releído este episodio, he sentido simpatía por este personaje. Mas no es posible saber mucho más de él, que aparece en este consejo de guerreros y no vuelve a ser mencionado en la épica homérica. Wikipediando puedes saber que aparece en las Etiópicas, sacándole los ojos a Pentesilea, reina de las Amazonas y buscándose la muerte, por ello, de manos de Aquiles. O rebuscando en Luciano, en su Verdadera historia, puedes llegar a saber que en el Hades demandó a Homero por infamias, y que éste, con Odiseo como abogado defensor, ganó el pleito –y es que ni muerto dio pie con bola, el pobre. Y aun así, resuenan sus palabras:

‑-¡Atrida! ¿De qué te quejas o de qué careces? Tus tiendas están repletas de bronce y en ellas tienes muchas y escogidas mujeres que los aqueos te ofrecemos antes que a nadie cuando tomamos alguna ciudad. ¿Necesitas, acaso, el oro que alguno de los troyanos, domadores de caballos, te traiga de Ilión para redimir al hijo que yo a otro aqueo haya hecho prisionero? ¿O, por ventura, una joven con quien te junte el amor y que tú solo poseas? No es justo que, siendo el caudillo, ocasiones tantos males a los aqueos. ¡Oh cobardes, hombres sin dignidad, aqueas más bien que aqueos! Volvamos en las naves a la patria y dejémoslo aquí, en Troya, para que devore el botín y sepa si le sirve o no nuestra ayuda; ya que ha ofendido a Aquiles, varón muy superior, arrebatándole la recompensa que todavía retiene. Poca cólera siente Aquiles en su pecho y es grande su indolencia; si no fuera así, Atrida, éste sería tu último ultraje.

“Tus tiendas repletas de oro y de hembras” es la manera épica de referirse a las cuentas bancarias de los que tienen un Audi A8 (por decir algo) en el garaje, una amante con piso puesto y casita en la costa y otra en la sierra y vacaciones en Tahití cada dos años, porque no sabes qué delicia es estar disfrutando de un mojito mientras se pone el sol, Mari-Pili, ¡no lo sabes tú bien!

A excepción de Tersites, todos los guerreros aqueos callaron, asintieron, refrendaron el sí a la guerra de Troya, como ahora son muchos los alelados que no se echan a la calle para defender lo suyo, para luchar por lo suyo, para reclamar una cierta dignidad para tantos que carecen de ella. ¿Salir a la calle hoy? Pero si van a retransmitir los entrenamientos de la Fórmula 1 desde Qatar! Si mañana he quedado para ir a jugar al fútbol, ¿cómo quieres que me sume al apagón contra la subida de las tarifas eléctricas? Sólo a esta gente insensata y desordenada se les ocurre convocar una manifestación a las cuatro de la tarde, con la calor que hace, santo-dios.

Faltan Tersites, hoy en día.

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2 Respuestas a “A excepción de Tersites

  1. Suerte que estás tú, mente privilegiada, para analizarlo todo y decirnos lo que está bien y lo que está mal.

  2. Siempre y en toda época habrá alguien que agreda y se mofe de quien ose decir que el emperador va desnudo.

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