Yes, we camp

Sí, acampamos. Sí, hoy reflexionamos. Somos muchos. Y son muchas las plazas. Y muchas las flores que ayer no se pudieron entregar a los fieros antidisturbios, porque estos no hicieron acto de presencia, ni desalojaron plazas, ni acallaron al gentío. Y la muchachada, exaltada, se dispuso a reflexionar. Reflexionemos, pues.

¿Qué ha pasado? Que reventó la indiferencia por las costuras del hartazgo. El descosido se escenifica en los campamentos: jóvenes y menos jóvenes. Hombres y mujeres. Jubilados emocionados al volver a sentir el espíritu que ellos, en su momento, protagonizaron durante la Transicion. Una ilusión recorre los asfaltos del país, una ilusión que es el fantasma sin concretar de algo que puede ser nuevo, que puede cambiar las cosas, que puede dar una señal inquívoca de hacia donde pueden ir las cosas. Por ahora es un magma sin orden ni programa. Pero todo se andará.

La evidencia está en la calle. Los partidos políticos han dejado de ser una referencia. Las siglas no quieren decir nada. La “C” del PSC no pinta nada (se niegan a entender que su ámbito nacional es catalán, no español, que las cosas cambian, que Catalunya se está yendo irremediablemente de España), la “O” del PSOE da risa (reforma laboral, ayuda a los bancos, sumisión al poder económico… ¿dónde está la defensa de los que tienen menos, de los obreros?), y la “I” de IC o IU es solamente un palito tipográfico, el Partido Popular podría denominarse Partido Caciquil y mentiría menos su nombre (pero PC ya es sigla desgastada por la historia).

¿Qué es ser de izquierdas? Ser de izquierdas, básicamente, es poner, por encima de los intereses particulares, el interés general. Los partidos de izquierda parecen haberlo olvidado. Los partidos de izquierda han defraudado a sus posibles votantes dejando de lado su ideología y callando vergonzantemente ante el discurso y las acciones de la derecha (liberal o no), limitándose a gestionar la administración del poder, sin defenderse frente a los embates de la economía fieramente liberal que preconiza un capitalismo voraz y ciego, miope y cortoplacista, permitiendo que  el poder político se someta y al poder económico. Los partidos de izquierda han decepcionado a los suyos que esperaban (esperábamos) otra cosa (otras cosas: la España Plural, transparencia, socialdemocracia en acción, por ejemplo). Esperábamos que se alzara una voz, que se impusiera un discurso claro, progresista, diferente, transparentemente combativo en defensa del interés general.

Pero no. Quitando la retirada de las tropas en Irak, quitando las nuevas leyes de derechos sociales (matrimonios gays…), el gobierno del PSOE se ha plegado a los designios del poder económico y no se ha diferenciado en nada de gobiernos de derechas, ni en los hechos ni en las palabras (ominosa la no condena del asesinato extrajudicial de Ben Laden, por ejemplo). Y han prevalecido los intereses particulares por encima de los generales (de los eurodiputados, votando a favor de volar en business class, del partido por encima de sus representados –los 25 chicuelos de la Chacón en el Congreso de Madrid, por ejemplo). ¿Os acordáis? No nos falles, no nos falles le gritaban los jóvenes a ZP cuando ganó las elecciones que Aznar, por su torpeza y necedad, perdió solito. ZP, con el tiempo, ha demostrado ser solo un engendro circunflejo y vacío del márqueting del aparato del partido; de Rajoy nada cabe decir, no dice nada: es un señor gallego que fuma puros, que no dice qué hará, que no se sabe si sube o si baja y que, a la bartola de la crisis, espera llegar a la Moncloa sin hacer nada, sin decir nada, sin ser nadie (cosa que a la derecha recalcitrante y liberal ya le conviene, claro).

Y hemos descubierto que unos y otros (PPSOE) son madera del mismo árbol, ambos arden igual de bien en el infierno de la sociedad liberal que el sistema nos impone.

Y con el cual no todos estamos de acuerdo. Y por eso la pretendida indiferencia ha ocupado las plazas. Gran lección de los jóvenes. Gran recordatorio de que es moviéndose como se logran las cosas: la toma de la Bastilla, la independencia americana, la defensa de Madrid, las brigadas internacionales, los derechos civiles de los afro-americanos, el Mayo del 68 (y Praga y Budapest y Solidarnosc)… ¡Qué renovado espíritu! Qué brillante imaginación la de sus eslóganes –mil veces más agudos que las banderolas del stablishment que desea mañana perpetuarse en su poltronas.

Estuve ayer en la Plaça de Catalunya. Estuve ayer frente al edificio que en mayo del 37 fue el epicentro de la revolución dentro de la revolución, el antiguo Hotel Colón. Significativamente la fachada estaba cubierta por dos grandes lonas publicitarias. Una, amb dos pebrots blaugranes, ponderaba “El valor de tener valores”. Eso mismo demostraba la multitud. Otra lona les vigiló dormir cuando se extendió la noche: una monita, en brazos de su mamá mona, con grandes ojos abiertos miraba la plaza desde lo alto de su asombro. La baseline declaraba “Hay otras maneras de pensar”. La primera lona es de Nike, la segunda de Hyundai. La muchedumbre, en cambio, no es de nadie.

Y el futuro se conquistará con dos pebrots y otra manera de pensar (y sin patrocinios).

Yes, we camp!

Y una lectura os recomiendo para hoy: de Sófocles, Antígona. O una película: Inside job.

Feliz reflexión a todos y a todas.

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8 Respuestas a “Yes, we camp

  1. magistral, Pedro! gracias

  2. Para entender bien este movimimiento ( y que poco me gusta esta palabra)no te puedes quedar en la periferiferia de la Plaza, hay que entrar dentro i sentarse. Ayer ya no fué posible; estaba demasiado llena. Escuchar las intervenciones de las Comisiones y de los ciudadanos que, por fin, nos liberamos de tanto peso acumulado en nuestras espaldas. Ver como cada día crece este Ágora en adeptos y en objetivos, como tantos hartazgos manifestados en casa, en el trabajo, en el mercado, en las aulas, se ratifican en papel, en la red. Odiamos a nuestros políticos, a nuestros sindicatos, que se han resistido a escuchar. Ahora todo está irremediablemente roto, es un divorcio sin vuelta atrás porque nos han decepcionado una y otra vez, porque han ratificado la creciente injusticia social en la que nos encontramos, porque ya no hay igualdad de oportunidades. No es esto lo que queríamos para nosotros y nuestros hijos y por esto tengo esperanza en esta revolución de las personas. Todavía tengo fé.

  3. daniel con txapela

    Qué esto sea el principio de ALGO. A este “país”, ideologías aparte, no le hace falta esta banda de chorizos que se lucran jugando al juego de la política. Es un primer paso… el siguiente tiene que ser sacarlos del congreso a boinazos… no soy partidario de la violencia, pero con esa cara tan dura que tienen no se merecen mucho menos. Por lo demás, Mr Lluch, artículo para los anales de la historia. Me quedo con tu lema, yes we CAMP!

  4. Por cosas de la vida, no pude ir, pero mi corazón y mis pensamientos estaban allí.
    Por cosas de la situación laboral en que vivimos, mi economía es sumamente precaria. No encuentro salida a un futuro mejor.
    Pero mañana, 22/M, votaré, no me abstendré y por primera vez no será al PSOE.
    “Estos dos partidos PPSOE, se han anclado en sus poltronas particulares y hacen y deshacen a su antojo, sin contar con nadie. Otorgándoles nuestra confianza hemos perdido nuestra fuerza como ciudadanos. Hemos pasado justo al otro extremo, a no pintar nada en sus políticas. El PSOE, como dice el titular de un periódico de hoy mismo, es el único partido europeo que no gobierna para sacar al país de la crisis, sino que se dedica solamente a hacer oposición de la oposición, por muy grotesco que parezca.”
    Juntos y no por separado se consigue la fuerza y con el grito mudo que se escucho en todas partes, cambiaremos las cosas. Tengo fe.

  5. Jo he d’admetre que estic una mica sorprès per tot plegat. A mi, sempre se m’ha acusat d’anar amb el lliri a la mà i de pecar d’idealista. Sempre he abominat la classe acomodada dels polítics professionals, els que no han fet mai res a la vida que no fos manar sobre la resta (Moltillas i Puigcercós i companyia…) i que, a sobre, estan convençut d’estar fent un servei a la comunitat… Estic d’acord amb la majoria del que es reivindica en aquestes manifestacions, però per una vegada em veig a l’altra banda del taulell apuntant el dit a les masses i dient-los que són uns idealistes i que d’aquesta manera no aconseguiran res de res. Vet aquí el que crec: el gran secret de l’èxit de la democràcia no rau en el fet que cada ciutadà pot votar. Aquest és el petit preu que els polítics han de pagar per poder entrar en acció. Dic “petit preu” perquè sent el nivell d’ignorància, apatia i “tantsemfotisme” de la societat tan elevat com és, és molt fàcil de manipular-la. Un cop el govern s’estableix és quan comença el joc, el ball entre ells, que fan veure que treballen per servir la societat, i la societat, que es creu sobirana i representada pel seu govern. En realitat, però, i aquí és on volia arribar, la gran il·lusió de la festa de la democràcia es basa en donar al poble suficient perquè calli: prou com perquè tinguin por de perdre-ho, no massa perquè no puguin volar independentment de la influència de les esferes de poder, i no massa poc perquè no hi hagi una revolució.
    La “revolució” d’aquests dies reclama, en el fons, tornar a l’estatus d’abans, és a dir, el dels acomodats, el d’estar prou bé com per no haver de pensar en res més, el de sortir de l’atur i tornar a ser mileurista, precisament l’estatus que més li convé a les esferes de poder i que els governs proporcionarien al poble si poguessin, però és que ara no poden, no tenen recursos, no saben com fer-ho, no són prou independents de les esferes internacionals i tampoc no són prou competents com per fer-ho.
    Si el que volem és una revolució de debò, deixem-nos estar de “manis” que es mesuren en funció del ressò mediàtic que tenen. Organitzem associacions, col·lectivitats, centres de treball, organitzem projectes concrets –no només de manifestacions–, creem empreses, siguem creatius i busquem solucions nosaltres mateixos i entre nosaltres, coses justes, ecològiques, arrisquem-nos a ser utòpics, però no ens quedem esperant que ens solucionin la vida en funció del fort que cridem. I no ens enganyem: aquesta “revolució” no és comparable a la del maig de ’68 ni a l’abolició dels estats totalitaris. La revolució que hem de fer és la que comença a dins del nostre cap i la nostra forma de pensar.

  6. Ho sento potser ho diu una desencantada. Volem democracia? Doncs comencem per dir No a tota la clase política que aquesta manera de fer no es la nostra, que no es porta en lloc, que ens menysprea i es oblida. Per mi la manera de dir No, no es aquesta la manera. Aquí pot continua la manipulació informativa. Per mi es que en les properes eleccions tothom davant dels collegis electorals i sense entrar. Res de vots en blanc que afavoreix a la majoria . Cap vot, Ningú entrar a votar. No tenim cap polític que ens representi. Si no tenen vots podrán gobernar? A partir de aquí parlem.

    • Però Marga, si en Francisco Camps ha guanyat al País Valencià per majoria absoluta!! El PP està pujant com l’escuma!… Com podem dir que volem un canvi i que estem indignats quan acte seguit reafirmem que els xoriços hi siguin???… No anem bé… El nostre problema, més que els polítics som nosaltres mateixos!…

  7. Un exemple actualíssim de com predominen els interessos particulars sobre els interessos generals: http://ccarnicero.com/2011/05/25/barroso-rasputin-sigue-mandando-en-moncloa/

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