Sickness

Miro la pastilla mientras hierve durante unos minutos ahogándosedisolviéndosedeshaciéndoserebulléndose en el vaso de agua, sobre el mármol de la encimera, bajo la luz de los fluorescentes (blanca, fría).  Sisea el vaso. Fijo en él la mirada. Me disuelvo con la pastilla de paracetamol efervescente.

Todo está quieto a mi alrededor. El piso de la atalaya se asoma a la oscuridad; a lo lejos, frente al balcón, el mar se extiende y confunde hasta la noche. La casa está en silencio. Por las cañerías de la calefacción caracolean las burbujas.

El domingo empecé a notar el sabor del catarro al fondo a la derecha de las anginas. El lunes madrugó mal, pero se pudo aguantar. Por la noche las toses eran ya como de piedras acolchadas con musgo. Y el martes fue (y fui) arrasado sin remedio por los síntomas más incómodos: congestión nasal, dolores de cabeza, huesos palpitantes. El trancazo.

Cama, tele-trabajo, libros abiertos y abandonados, conversaciones ariscas, cena de restos  desganada. No me gusta estar enfermo; no sé estar enfermo, me encierro (más aún) en mí mismo y me asfixio.

Mañana miraré el cielo, las verdes viñas y el mar allende. Sonreiré, porque el catarro es el regalo de bienvenida que ha tenido a bien hacerme British Airways como frequent flyer (en la economy class de los 747 no se puede regular el aire acondicionado). Sonreiré (avergonzado) por las llamadas de teléfono o los chats que he abortado.

Estar enfermo es estar consigo mismo, sintiendo el cuerpo y su cansancio. Febril, es dificil zurcir un discurso, o prestar atención. Y, así, aquí lo dejo.

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2 Respuestas a “Sickness

  1. Joder, Pere: “toses eran ya como de piedras acolchadas con musgo”. he hagut de prendre un glop de cognac per entendre-ho, per imaginar la sensació. M’ha semblat mes bé pedra pómez (sense musgo). Serà perquè soc tabaquista.

    Has tronat, veig. Sé on has estat, però… què has fet?

    P.S.: Saps que t’aprecio encara que -encara- no ens haguem conegut.

  2. Un catarro no es estar enfermo. Como sois la mayoría de hombres… Vete a la sala de espera de la uci de Sant Joan de Déu, siéntate allí una horita, no hace falta ni que hables con nadie. Saldrás corriendo y dando gracias de tu catarrito y de estar vivo y de poder irte a casa a tomar otro paracetamol.

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