Ladder of evasion

En primavera fui a la Fundación Miró buscando los grandes trípticos de Miró. No los encontré entonces. Ahora se exponen en la gran exposición antológica bajo el título L’escala de l’evasió.

Vale la pena recorrer la exposición y perder tiempo frente a los cuadros para ganar dimensión, sustancia, hondura. En la sociedad de las imágenes en que estamos inmersos, prestar un rato (ratito) de atención a imágenes que no son solamente chicas en braguitas que no pasan frío en las paradas de autobús (o futbolistas o coches) es conveniente.

Piérdanse diez minutos frente al tríptico Blau (cuyo panel central abre estas líneas), o frente al tríptico La darrera esperança del condemnat a mort:

Procúrese un momento de libertad para perderse en los detalles de La masia:

Joan Miró es el pintor de los colorines, de los garabatos. “Mi hija de tres años también pinta así” es frase manida, soplapollas, común, necia y habitual.

Yo quisiera señalar cómo este pintor es capaz de pasar de lo menudo (la lagartija, las grietas en la pared, los cachivaches de la casa y los aperos de labranza, los surcos del huerto y los detalles de la corteza del almez de la era en La Masia…) a lo cósmico (de Blau I, II i IIIle grand bleu y sus piedras negras, o agujeros negros, o estrellas romas en negativo, y el tajo, la herida, el sexo, la luz en el azul perdida…) desde lo local: cuatro llamaradas y una barretina de payés catalán dan el retrato de un país de ojos abiertos, aferrado a su luz, a sus sabores, a su provinciana condición: El pagès català.

Quince minutos dan para mucho, frente a este tríptico:

Yo, hombre de laberintos, me extravié en el mar, busqué las islitas señaladas en los mapas de mi incomodidad, tracé diagonales para ordenar y domeñar la fuerza que se me erguía delante (y fue en vano), y me aferré a la herida que todos llevamos dentro, roja, menstruante, y me peleé por enderezar la grieta del panel de la izquierda. A los seis minutos estaba agotado. Me tuve que aceptar incapaz de poner orden, de entender, de “pensar” el tríptico. Desistí de salvarme y me hundí en el gran azul, floté de piedra en piedra, jugué como un niño cruzando una riera sin querer mojarme los pies, respiré hondo, me llené de luz, me bañé en ella, me tendí desnudo al sol, me dejé mecer, acaricié las manchas negras. Respiraba los manchones, me rebozaba en ellos como un niño en la playa.

Al cabo de diez minutos seguía sin entender nada. Pero ya no me peleaba conmigo mismo y el universo. Luego siguieron cinco minutos de paz.

Que aún duran.

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3 Respuestas a “Ladder of evasion

  1. preciosas tus palabras para expresar el desasosiego del no entender, y luego la paz sencilla cuando te dejas invadir, sin más, fuera ya del pensamiento racional.
    me gusta Miró.

  2. Magnífico!

  3. Reina del Mango

    Creo que a Miró le hubiera gustado leer esto.
    Y creo que un día tendríamos que ir juntos a ver una exposición.

    Sobre Miró estoy estudiando, ya ves, para mi próximo curso. Y me ha encantado la coincidencia.

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