In Flanders fields

In Flanders fields the poppies blow
Between the crosses, row on row,
That mark our place; and in the sky
The larks, still bravely singing, fly
Scarce heard amid the guns below.

We are the Dead. Short days ago
We lived, felt dawn, saw sunset glow,
Loved and were loved, and now we lie,
In Flanders fields.

Take up our quarrel with the foe:
To you from failing hands we throw
The torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
We shall not sleep, though poppies grow
In Flanders fields.

John Mc Crae

No es posible recorrer Flandes sin pensar en la guerra. Y vuelvo a recorrer la campiña de Flandes bajo la capota grávida de un otoño que quiere ya ser invierno. El frío de bisturí va de un lado al otro a lomos del viento sobre los pastos, sobre los pueblos, sobre las carreteras que nos llevan de Bruselas al Sur. La reunión es cerca de Zonnebeke, en una zona industrial entre Ieper y Kortrijk.

Otra vez Passendale. Otra vez Zonnebeke, Gheluweld… Y Tyne Cot. Estos pueblos, estas aldeas (Passchendaele –según reseñan las crónicas oficiales— es apenas a typical crossroads village in Flanders), estos llanos y pastos bien regados de los cuales nada sabía yo hace cinco años, súbitamente, tras haber sido plantados en mí por el azar de las reuniones, adquieren una germinal importancia. De estas casualidades está hecha la literatura.

Al volver me zambullo en internet y descubro que en estas tierras estuvo corriendo de un lado al otro un pequeño cabo malhumorado que se haría famoso con el tiempo, tristemente famoso. En el 16º Regimiento de la 10ª División Bávara sirvió Adolf Hitler como Meldegänger (correo) entre los puestos de mando y las trincheras de primera línea, una tarea muy peligrosa, pues ha de recorrer los no-man’s-lands a lo largo del día y de la noche. Fue afortunado, desafortunadamente: Mensch, für dich gibt es keine Kugel!

Sobrevivió. Incluso fue galardonado con la Cruz de Hierro por apresar a cuatro franceses despistados.  En 1940, el que fuera capitán Guttman que le recomendó entonces para la medalla huyó de Bruselas hacia Francia y España hasta su exilio en Estados Unidos; era judío.

Y se dan más cosas curiosas… que ya se contarán.

La cuestión importante es esta: sí, he pensado en la guerra mientras recorría Flandes. Sí. Y me gusta. Todavía no me quita el sueño, though poppies grow / In Flanders fields.

Y, así, poco a poco amanece en Passchendaele…

[Fotografía de Frank Hurley, Dawn in Passchendaele, 1917.]

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