Search and destroy

Search. Por ejemplo la operación Attleboro, que se desarrolló en otoño del 66 en los bosques de Vietnam del Sur y corrió a cargo de la 196 Brigada de Infantería Ligera. El body-count sumó 2.130 vietnamitas.

O por ejemplo cuando sesteo junto a la radio, que emite música de Max Bruch (concretamente la Fantasía escocesa para violín y orquesta). Me dejo llevar por la nana del violín, acolchan los arpegios mi duermevela y de fondo se oye el murmullo de un patio de vecinos, a ratos el ascensor que sube y baja o un coche que pasa por la calle, aunque ninguno de estos ruidos logra arrebatarme de la melodía que me arropa, que me envuelve y me lleva. Me dejo llevar: tendido en el sofá, relajado, una mano sobre el vientre, que sube y baja con la respiración, el otro brazo extendido a lo largo del cuerpo, con los ojos cerrados y solo atento a la música.

Sigo el ritmo, y en la cabeza invento colores para las volutas que traza el violín, pellizco los agudos con que se estiran y caracolean las notas que, al no poder más, acaban rompiéndose como espumas en el insostenible vértice de una ola, que es la orquesta, que es el mar, que retoma el son y recoge el motivo y lo amplifica, enriquece y lo agranda con matices de verdes nuevos, de rojos de burdeos, de ocres de viñas otoñales.

Pastoral, bucólico, gozo en silencio (y medio adormilado) como un pastorcillo errando por las majadas de notas que me embriagan, paciendo hasta el hartazgo, y me dejo llevar por los paisajes de Escocia que no he visto: landas, arriscadas costas, páramos desiertos, paisajes hermosos y fieros, heredades desoladas por vientos del norte que un castillo, a lo lejos, vigila.

And destroy. Cuando el locutor explica lo que hemos escuchado, quien interpretaba la pieza y acota un par de detalles biográficos antes de dar paso a la publicidad, me levanto enhiesto y fiero. Sin tiempo a buscar en la recién vivida experiencia reminiscencias proustianas (la sonate de Vinteuil), estoy ya buscando brega.

Al cabo, poco queda. Un cansancio. Una debilidad que caracolea en las piernas, que diríase no sabe dónde ubicarse. Y el eco de la paz y su recuerdo plácido, como una dulzura de azucar desleído en el fondo de la taza de café, mezclado con posos amargos de café, de negra excitación..

Contacto y retirada. Contacto/search y retirada/destroy. Busco, encuentro, disfruto; y a continuación, sin explicación, sin razón, sin alternativa, el mucho disfrutar me espanta, y huyo. Destroy.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s