Put the blame on Mame, boy

El blanco y negro de Gilda, sus largos brazos, sus interminables piernas, las sinuosas curvas y el bofetón irrebatible de Johnny, se tornasolan en carmesíes turgentes, escondidos goces, acurrucadas calenturas para entretener la espera. Eso fue anoche.
Hoy, ahora, espero en el gran vestÍbulo de la Terminal 1 del aeropuerto, espero mi vuelo apurando el tiempo y el último pitillo antes de embarcar hacia la doulce France. Tránsito de gentes, abrazos frente al cordón que delimita la zona de seguridad, taxis que vienen y van, colas frente a los mostradores, acolchado ambiente de terrazos fríos y bien pulidos, frÍo también en los pies, y corbata prieta. Trenecitos de carretones. Autobuses. Filipinos, japoneses, daneses, franceses, catalanes, congoleños o malineses. Mescolanza de razas en un continuo murmullo de voces que se disuelven en la espera o se agitan en las prisas del Last call.
Back to business: de nuevo cargo con el maletín, las ideas claras, la tarjeta de embarque hacia una reunión de dos dÍas, la ilusión de volver al mundo de allende las lindes de la provincia que me ha tocado en suerte.
Respiro. Sonrío. Me pongo los tapones de los oídos. Acolcho mi mundo con recuerdos de besos y afanes de otros que vendrán. Lío un pitillo y me asomo al anticiclón del exterior a fumarlo (taxis, maletas, prisas atrapadas en las puertas giratorias, policías amarillos como pitufos hepáticos, besos a la familia y apretones de mano, see you soon, gràcies per tot, no dejes de llamar cuando aterrices…).
Miro al mundo pequeño que me envuelve y me anclo al aquí y ahora. Hay tanto que ver! Y miro…
El culo de una negra, las maletas de un holandés, el atuendo de un neo-rural posh, el caniche con chaleco que una mujer saca a mear, el laberinto cheviot de un abrigo, el morado de un par de corbatas con American Express, la tipografÍa sans serif de la señalética, la cámara de fotos de un turista agotado, el BMW serie 5 blanco de una taxista de un pueblo de mala muerte. Cuántas cosas!
Y resuena la cantinela de Rita, Put the blame on Mame, boy…, mientras se me hace tarde y he de correr hacia los escáneres de seguridad. …the blame on Mame, boy… desde la BlackBerry, maravillado por la tecnica.

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