Spam: Jumbo

De frente y súbitamente, al asomarme a un ventanal, lo he visto, inmenso y cercano: un 747-400 de Lufthansa. Majestuoso. Con un costado abierto por donde los operarios del catering entran contenedores de comida. Los edificios bajos acristalados, el asfalto de las pistas (gris), el plomizo cielo que nos cubre y el trajín de otros aviones. Y el blanco inmenso de la bestia jorobada, marcada con las letras de la liga aérea alemana.

No es un roble tricentenario. No es un valle pirenaico ni es un golfo o un desierto. Es una máquina, no más.
Quizás porque me ha sorprendido verla de cerca mientras buscaba la cabina de fumadores. Quizás porque he recordado una madrugada en que un F15 Eagle americano, en la base de Zaragoza, se cruzó en mi camino…

La misma emoción extraña, acaso viciada por tanta dependencia con que vivimos respecto a la máquina…

O tal vez solamente sea el runrún que acompaña al viajero.

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2 Respuestas a “Spam: Jumbo

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