43 en Amersfoort

Quietud. Un manchón amarillento recuadra su luz en la pared: es la puesta de sol en un hotel de carretera.
La televisión derrama el verde de una semifinal de fútbol. Y son verdes los predios que tapizan el paisaje. Heme aquí.

Cumplo años lejos de casa. Pido fresitas de postre y las saboreo. Cada una es un beso. No hay nadie en este hotel aburrido entre un polígono industrial y uno comercial. Huele a ganado, a bosta fresca de vaca. Grandes ocas silvestres cruzan el cielo, apresurando el vuelo antes que anochezca. El locutor de la televisión habla poco: relata poco y se limita a recitar los nombres de los jugadores según van tocando la pelota cociendo los apellidos en ese pedregoso acento holandés, acento graso, grasiento, lodoso, cenagoso.
Me gustaría releer “Prometeo encadenado”. El domingo marcho al Cáucaso, y me gusta llegar leído a los sitios. El viajero es, sobre todo, un lector nómada. Pero no he traído un solo libro a Holanda. Me hago mayor. Asco de vida.

No importa. Hoy cumplo años. Me regalaré un irme a dormir pronto y mañana madrugaré descansado.

Y estará bien.

BlackBerry de movistar, allí donde estés está tu oficin@

Anuncios

2 Respuestas a “43 en Amersfoort

  1. Reina del Mango

    “El viajero es, sobre todo, un lector nómada”. Me la apropio.

    Feliz cumpleaños.

  2. Las he recibido mejores…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s